Los contenidos son los saberes culturales:
- conocimientos,
- habilidades,
- valores,
- creencias,
- sentimientos,
- actitudes,
- etc...
la asimilación de los cuales contribuye a conseguir las capacidades definidas en los objetivos (Giné, 2000).
Los contenidos, además de ser lo que “es necesario saber” (conceptos), también se consideran, desde el punto de vista de “cómo se tiene que aprender” por nosotros, en el ámbito de la Actividad Física y el Deporte, el “cómo practicarlo” (procedimientos) y también el desarrollo de determinados comportamientos éticos y sociales (valores).
Los contenidos están al servicio de los objetivos. En cualquier programación se ha de seleccionar y ordenar qué contenidos son los más adecuados en función del ámbito profesional al cual nos dedicamos y de acuerdo con los objetivos que nos hemos planteado.
La elección de unos contenidos u otros se tendrá que hacer a partir de criterios epistemológicos (de la propia disciplina), psicopedagógicos (según el grado de madurez del aprendiz) y sociológicos, relevantes para la cultura que pretendemos (Coll, 1992).
La redacción de los contenidos:
Los contenidos no se acostumbran a numerar, como sucede con los objetivos, sino que aparecen con una lista separada de conceptos, procedimientos y actitudes:
Los conceptos se han de redactar con el artículo delante del concepto (por ejemplo: los principios básicos del juego, el mimo, el umbral anaeróbico...).
Los procedimientos se han de redactar con un sustantivo seguido de la preposición “de” y el concepto (por ejemplo, en actividad física, la mayoría de procedimientos serán tipo: realización de... , ejercitación de... , visualización de...).
Las actitudes se redactan de la misma manera que los procedimientos pero utilizando un sustantivo actitudinal seguido de una preposición y el concepto finalmente (por ejemplo: valoración de... , interés por... preocupación por...).
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